A nivel nacional, la campaña de empleo de verano generará, este año, más de 619.000 contratos nuevos, la mayoría de ellos temporales.

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Contratos temporales y precariedad laboral

La cuestión que procede a esos 619.110 contratos nuevos es el perfil que demandan las empresas y los sectores que repuntan, que no son otros que los del turismo, el comercio y la hostelería, motivados por el alto número de visitantes que acuden a las fiestas estivales y patronales de las distintas ciudades, principalmente las situadas en zonas de costa. Esto implica que los principales contratos que se firmen pertenezcan a puestos de trabajo como recepcionistas de hotel, camareros o servicios de limpieza, así como otros tipos de personal de apoyo que cubran la alta demanda durante los meses de julio, agosto y septiembre.

No obstante, aunque el número de ocupados aumente de forma notoria en verano gracias al turismo, la hostelería y los festejos, entre otras cosas, hay que prestar atención al tipo de contrato que se ofrece. Y es que, en la mayoría de los casos, los empleados que encuentran trabajo durante la época estival firman contratos precarios y temporales, únicamente para cubrir unos determinados servicios. De este modo, ven finalizada la relación laboral una vez terminan los meses de calor.
Este tipo de contratos suelen ser eventuales por circunstancias de la producción o por obra y servicio y, en la mayoría de ellos, se realizan más horas de las pactadas y se da lo que se conoce como fraude de ley.

Las horas extras y complementarias deben ser siempre abonadas

Cuando un trabajador temporal, contratado para festividades y eventos, realiza más horas de las que vienen pactadas en su contrato, la empresa tiene la obligación de abonarle la parte económica proporcional de ese tiempo extra. En caso contrario, el empleado podría reclamar.
Para ello, el empleado tendrá que presentar una papeleta de conciliación en el SMAC (Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación laboral), y, en caso de ir a juicio, será conveniente aportar las pruebas que tenga que acrediten que se han hecho horas de más (mensajes de WhatsApp, correos electrónicos…).
Al mismo tiempo, desde reclamador.es recuerdan que los trabajadores contratados a jornada completa (40 horas semanales) hacen horas extras y los contratados a jornada parcial (menos de 40 horas semanales) hacen lo que se denominan “horas complementarias”, que son las que van de su jornada ordinaria a la completa. Si los trabajadores con jornada parcial hacen
más de 40 horas entre ordinarias y complementarias, estas se considerarían como horas extras ilegales.

Fraude de ley en un contrato temporal de verano

El fraude de ley en un contrato temporal, especialmente en los contratos por obra o servicio o circunstancias de la producción, tiene lugar cuando no se usa de manera correcta la contratación temporal. Es decir, se da cuando las empresas utilizan contratos temporales para enmascarar una relación laboral indefinida.
Cuando una empresa contrata a un empleado por obra y servicio, lo emplea para desempeñar funciones que tienen autonomía y sustantividad dentro de la compañía. Por ejemplo: Un bar de Pamplona contrata a un trabajador para realizar la función de relaciones públicas durante la semana que dura la festividad. Ser relaciones públicas es una obra o un servicio determinado que no tiene nada que ver con la actividad normal de un bar (servir bebidas, comidas…). Sin embargo, si este mismo empleado es contratado por obra o servicio y termina haciendo las funciones propias del bar, se trataría de un fraude, porque no estaría realizando funciones distintas a las propias de la empresa.
El contrato eventual por circunstancias de la producción se considera celebrado en fraude de ley cuando la eventualidad no existe y el empleado realmente viene a cubrir necesidades estructurales de la empresa.

Este tipo de contratos también se pueden reclamar

reclamador.es recuerda que, cuando existe fraude de ley en un contrato temporal de verano, el trabajador tiene derecho a que su relación laboral se declare como indefinida y al finalizar el contrato se le tenga que indemnizar como despido improcedente.
Para reclamar que su contrato ha sido fraudulento, el trabajador dispone de 20 días desde que finaliza su contrato temporal para presentar papeleta de conciliación ante el SMAC y que, así, se le abone la indemnización correspondiente. Esta indemnización es de 33 días por año trabajado o la parte proporcional al tiempo que haya estado trabajando.

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Fuente: Diario Jurídico