En fallo reciente de la Sala Primera de la SCJN  se analizó  la constitucionalidad del  agravante “pandilla” previsto en el artículo 252 del Código Penal para el Distrito Federal.

La norma penal señalada fue cuestionada a la luz del numeral 9º. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El art. 252 regula los agravantes de pandilla, asociación delictuosa y delincuencia organizada: “Se entiende que hay pandilla, cuando el delito se comete en común por tres o más personas, que se reúnen ocasional o habitualmente, sin estar organizados con fines delictuosos”

El criterio de constitucionalidad del art. 252 CP se confirmó en sesión reciente de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a propuesta del Ministro José Ramón Cossío Díaz,  en ocasión de resolver el amparo directo en revisión 643/2018.

En aquel decisorio se estimó que la reunión ocasional o habitual a la que se refiere el artículo 252, no se encuentra protegida por numeral 9º. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que consagra el derecho de reunirse o congregarse para cualquier objeto lícito y de manera pacífica, de ningún modo puede proteger a quienes en conjunto acuerdan delinquir.

El uso de la expresión “sin estar organizados con fines delictuosos” implica la falta de permanencia del grupo de personas que se reúnen con el propósito de delinquir. Lo que sanciona el precepto son las reuniones ocasionales, esporádicas o no habituales para cometer un ilícito penal.

Así, la Sala concluyó que lo que la ley evalúa es el criterio temporal del consenso de voluntades y marca la diferencia con otras figuras definidas por la organización estable y duradera para la consecución de fines de naturaleza ilícita, tales como la asociación delictuosa o delincuencia organizada.

En el caso concreto, el sentenciado por el delito de robo en pandilla agravado, no logró desvirtuar estos razonamientos en su escrito de agravios.

El enunciado final del artículo impugnado “sin estar organizados con fines delictuosos”, representa que no se requiere una organización previa, estable y duradera, para poder sancionar a quienes espontáneamente deciden delinquir en conjunto, para valerse de la condición de superioridad de sujetos activos, como circunstancia de comisión que la diferencia de la coautoría como forma de intervención.

La reunión ocasional a la que se refiere el artículo 252, como circunstancia que se actualiza de manera concomitante ante la realización de una acción delictiva, es tan ilícita como cualquier reunión fundada en una organización estable y con rasgos de permanencia.

En definitiva es el criterio temporal de la organización lo que caracteriza a la modalidad de pandilla y lo que la distingue de otras posibles figuras como la asociación delictuosa o la delincuencia organizada.

Sin embargo, todas ellas comparten la característica de ser ilícitas; la primera como circunstancia que se materializa ante la producción de resultado y que determina el incremento de la sanción punitiva; mientras que las restantes como descripciones típicas autónomas por las que se sancionan acciones de resultado adelantado en virtud de la pertenencia al grupo delictivo.

Fuente: SCJN

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