Hasta el mes de agosto de 2018, prácticamente la única opción que tenían los estudiantes extranjeros extracomunitarios para cambiar su situación de estancia por estudios a una residencia que les permitiera trabajar en España, era la modificación prevista en el artículo 199 del Real Decreto 557/2011, de 20 de abril (en adelante Reglamento de Extranjería).

Para que proceda el referido cambio de situación (de estancia a residencia), deben cumplirse una serie de requisitos de difícil cumplimiento, lo cual ha acarreado que muchos estudiantes internacionales no puedan optar a él.

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Requisitos para la modificación de la situación de estancia por estudios a la de residencia y trabajo según el Reglamento de Extranjería.

Además de todos los requisitos relacionados con la autorización de residencia y trabajo por cuenta ajena o propia, para que proceda el cambio de estancia por estudios a la situación de residencia y trabajo, el estudiante debe cumplir con lo siguiente:

a) Haber permanecido en España durante al menos 3 años con una autorización de estancia por estudios;

b) Haber superado los estudios o concluido el trabajo de investigación, la formación o las prácticas correspondientes y;

c) No haber sido becado o subvencionado por organismos públicos o privados dentro de programas de cooperación o de desarrollo españoles o del país de origen.

De estos requisitos, es usual que el estudiante extranjero no cumpla con el primero, es decir, el haber permanecido en España al menos 3 años. Un ejemplo de ello, serían todos los estudiantes internacionales que vienen a España a realizar algún Máster, el cual normalmente dura 1 o 2 años, como máximo.

Lo anterior traía como consecuencia que muchos estudiantes extranjeros no tuviesen la posibilidad de trabajar en España y desarrollarse profesionalmente en el país.

Ampliación de posibilidades de trabajo para estudiantes internacionales con la entrada en vigor del RD-Ley 11/2018

Desde el 4 de septiembre de 2018, la situación descrita anteriormente ha mejorado sustancialmente por la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 11/2018, de 31 de agosto, de transposición de directivas en materia de protección de los compromisos por pensiones con los trabajadores, prevención del blanqueo de capitales y requisitos de entrada y residencia de nacionales de países terceros y por el que se modifica la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas (en lo sucesivo RD-Ley 11/2018).

Esta norma ha traído muchos cambios en la legislación española, pero nos concentraremos en la materia de extranjería, particularmente en las nuevas posibilidades que tienen los estudiantes internacionales de cambiar su situación de estancia a una autorización de residencia que les permita buscar trabajo o trabajar directamente en España.

Las nuevas posibilidades son las siguientes:

a) Autorización de residencia al estudiante para la búsqueda de empleo o para emprender un proyecto empresarial y;

b) Autorización de residencia para prácticas.

Este tipo de autorizaciones quedaron reguladas en la disposición adicional decimoséptima y decimoctava, respectivamente, de la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización. A continuación, las estudiaremos con mayor detenimiento.

Autorización de residencia al estudiante para la búsqueda de empleo o para emprender un proyecto empresarial

La residencia tendrá una duración máxima de 12 meses y está destinada a quienes hayan finalizado estudios de grado o nivel superior (Máster, Doctorado).

Requisitos.

Además de haber finalizado los estudios, se exigen los siguientes requisitos:

a) Comprobar que se ha obtenido el título o certificado de educación superior u otra prueba de cualificación oficial;

b) Contar con un seguro médico en España y;

c) Mantener medios económicos suficientes.

Son muchos los elementos que podrían destacarse sobre esta nueva clase de residencia. Uno de ellos sería, que no es necesario tener 3 años en España con una autorización de estancia para solicitarla. Sin embargo, el aspecto más importante consiste en que es el propio estudiante extranjero el autorizado para solicitarla.

En la práctica es habitual encontrarnos con estas 2 situaciones:

a) Por una parte, muchas empresas españolas quieren contratar a extranjeros, pero no se atreven porque desconocen la legislación de extranjería o consideran que los trámites son muy complicados (implica la contratación de un abogado experto en extranjería, etc.).

b) Por la otra, los estudiantes extranjeros, altamente motivados por su deseo de trabajar en España, están más familiarizados con la legislación de extranjería y dispuestos a realizar cualquier tipo de trámites, pero se encuentran con la barrera de no poder solicitar una residencia que les permita trabajar (sobre todo por cuenta ajena), por cuanto el único legitimado es el empresario.

En consecuencia, la posibilidad que tienen actualmente los estudiantes internacionales de solicitar una autorización que les permita buscar trabajo sin la intervención de algún empleador, constituye un gran avance que facilitará la contratación de estas personas.

Autorización de residencia para prácticas

La autorización de residencia para prácticas puede solicitarse en estos supuestos:

a) Extranjeros que hayan obtenido un título de educación superior en los dos años anteriores a la fecha de solicitud y;

b) Extranjeros que estén realizando estudios que conduzcan a la obtención de un título de educación superior en España o en el extranjero.

En ambos casos la residencia autorizará al extranjero a celebrar prácticas universitarias o un contrato en prácticas.

Aunque ambas figuras tienen el nombre en común de “prácticas”, son completamente diferentes. Por ello, las estudiaremos por separado.

Prácticas universitarias.

De las prácticas universitarias, “no se derivarán, en ningún caso, obligaciones propias de una relación laboral, ni su contenido podrá dar lugar a la sustitución de la prestación laboral propia de puestos de trabajo” (Artículo 2.3 del Real Decreto 592/2014, de 11 de julio, por el que se regulan las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios).

Al no tener naturaleza laboral, antes de la creación de este tipo de residencia era perfectamente posible que un estudiante extracomunitario realizara este tipo de prácticas, ya que constituyen una actividad para complementar su formación como estudiante. Por ende, lo novedoso en este caso es:

a) Que el estudiante cambiará su estatus de “estancia por estudios” a residencia y;

b) No tendrá que estar cursando los estudios en ese momento, ya que se permite la obtención de este tipo de residencia dentro de los 2 años siguientes a la culminación de los estudios (incluso en los casos que el estudiante haya regresado a su país de origen).

En este supuesto la autorización de residencia tendrá una duración de 6 meses, salvo que las prácticas sean por un plazo inferior. Se podrá prorrogar una sola vez y entre ambas (la inicial y la prórroga) no excederán del plazo de 1 año.

Contrato en prácticas.

El contrato en prácticas “va dirigido a aquellas personas que, con una significativa cualificación profesional desde la perspectiva teórica, carezcan sin embargo de la debida experiencia profesional práctica que complemente la titulación oficial obtenida en la formación reglada” (Mercader Uguina, J.R., Lecciones de Derecho del Trabajo, Valencia, Tirant lo Blanch, 2014. Pág. 305).

El contrato en práctica sí tiene naturaleza laboral y está previsto en el artículo 11.1 del Estatuto de los Trabajadores. La duración mínima de este contrato será de 6 meses y la máxima será de 2 años. Por ello, el plazo de vigencia de la residencia será igual.

Requisitos.

A diferencia de la autorización para búsqueda de empleo o para emprender un proyecto empresarial, en este caso el legitimado para interponer la solicitud será el empresario. Tanto en las prácticas universitarias como en el contrato en prácticas, los requisitos son los siguientes:

a) Que el extranjero haya sido admitido para la realización de prácticas con base en la firma de un convenio de prácticas con una entidad de acogida, que contemple una formación teórica y práctica;

b) Que las prácticas se efectúan en el mismo campo académico y al mismo nivel de cualificación que el título de educación superior o el programa de estudios referido;

c) Que el extranjero disponga durante su residencia un seguro de salud y de medios económicos suficientes;

d) Que el extranjero carezca de antecedentes penales en los países anteriores de residencia durante los últimos 5 años por delitos previstos en el ordenamiento español y no figure como rechazable en el espacio territorial de los países con los que España tenga firmado un convenio en tal sentido y;

e) Que, en su caso, el extranjero se encuentre regularmente en territorio español.

Una gran ventaja de esta residencia es que dentro de los requisitos exigidos no se aplicará la situación nacional de empleo.  

Conclusión

Consideramos que los cambios que se han introducido mediante el RD-Ley 11/2018 en materia de extranjería serán positivos tanto para los estudiantes internacionales como para la economía española. Esto debido a que los primeros podrán desarrollarse profesionalmente en el país en donde han obtenido parte de su formación y a su vez España se beneficiará del talento que dichos estudiantes podrán ofrecerle al país.


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Autor: Andrés Graffe Pérez

Abogado especialista en extranjería en Deaboga Servicios Jurídicos

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Fuente: Diario Jurídico